PELIGROSA MEDIOCRIDAD por Paula Emmerich

Un hombre atrevido la halaga con picardía. Ella baila voluptuosa, dejándose tocar por alguno. El pretendiente, consumido por celos, conquista a una inocente víctima. Juegos de amor, de apariencia inofensiva. Besos prohibidos y empellones con puños: meras maniobras para restablecer la dignidad. El viento helado petrifica a los testigos: yace la culpable en un charco…