LAS MUJERES DEL CEMENTERIO por Joiel O.

Soñadoras como niños hambrientos antes de la cena, las mujeres del cementerio retiraron flores muertas, retratos que habían perdido el color y algunos juguetes viejos y rotos, escondidos tras los jarrones obscenamente vacíos. Invocaron a la lluvia para que se llevase lejos el polvo gris del olvido y otras inmundicias dejadas allí por los vivos…

SERVIDOR DE SAINT GERMAIN por Joiel O.

El conde de Saint Germain regresa a nuestro mundo cada vez que se va a escribir un nuevo capítulo en el Gran Libro de Historia; más o menos eso es lo que cuenta la leyenda. Lo cierto es que ha estado presente en multitud de grandes momentos y que en los últimos siglos ha estado…

ALMAS PERDIDAS por Joiel O.

La casa estaba encantada y las tuberías parecían un bombardero cuando hacía viento. Rondaban sombras en la noche. Una de ellas pertenecía a un fantasma.  Laura abrió la puerta principal de su nuevo hogar con las llaves que su nuevo vecino guardaba para ella y encontró un espacioso vestíbulo con muebles que parecían recién salidos…

EVE, 1896 por Joiel O.

La Eve que pintó Lucien Lévy-Dhurmer, esa era ella. Más o menos. Tenía pinceles y pinturas, ganas y un ideal en la cabeza, tenía todo eso y también el lienzo, con el mismo blanco de las nieves perpetuas que vieron nacer a quienes él vio morir muchas veces en sueños. Unas pocas pinceladas bastaron para…

La chica del cuento

Por Joiel O.  La joven Rosa abrió el libro de cuentos prescindiendo de las páginas de cortesía y antes de comenzar su aventura secó las lágrimas que resbalaban por su cara con sábanas que olían a limpio.  Leyó el primer cuento, el del príncipe y las ranas que tocaban el tambor y se enamoró del…

Todo fluido de Joiel O.

La chica hundió sus delicadas manos en la masa informe contenida en una pecera, el slime verde resbaló entre sus dedos. Tras mucho intentarlo consiguió crear una especie de ente fantasmal que olía a jabón dermatológico: durante unos segundos el slime la observó con tiernos ojos verdes.  Lo había encontrado unos días antes dentro de…

En el globo aerostático, de Joiel O.

 Ahí estaban ellos, aguardando impacientes para subirse al globo aerostático de la ciudad imaginaria.  Primero él, que avanzaba junto a su sombra, después ella y su sonrisa, sola porque en el último momento a su hermana gemela la idea de tener nubes bajo los pies dejó de parecerle la mejor idea de todos los tiempos….