DIETA INTERMITENTE por Paula Emmerich

Para resistir la tentación, mi marido y yo, que estamos unidos en nuestro propósito de adelgazar, iniciamos el camino de la dieta intermitente: un día come él, al siguiente como yo. Te preguntarás por qué no coincidimos. La teoría sugiere que, si comemos delante de un famélico, ingeriremos menos porque hay que vencer el sentimiento de culpa.

Sin embargo, la meta está aún lejos. Hoy el mezquino se engulló mi torta de cumpleaños y hasta le pasó la lengua al plato. Culpabilidad, no aprecié ninguna. Mañana me tragaré los conejitos de Pascua… ¡y me chuparé los dedos!  

paulaemmerich.home.blog

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