EL VIAJE, Capítulo 9 por Carlos Feijoó

Fotografía de Vivian Maier

Trac, trac…trac, trac…trac, trac…A la escasa velocidad que alcanza la vieja maquina de vapor arrastrándose hasta París, a causa de una irresoluble avería.

            Las vías, como el tiempo sobre que transcurre la existencia, permanecen indiferentes a lo que sucede un metro por encima.

            Elisa, desearía continuar abrazada, naufragando en una Bossa Nova aunque suene rota y algo desafinada. Confiamos nuestros pensamientos íntimos a un compañero de viaje, apenas coincidimos unas horas y nos mostramos reservados con quienes compartimos nuestra existencia. Si dos seres humanos se entregan en cuerpo y alma, sin condiciones durante una noche, o una hora, merecerían que alguna diosa del amor le prestase un poco de ayuda tejiendo entre sus mentes un lazo inquebrantable.

            Te toca dice Víctor, si deseas descubrirte en cinco frases. Para inspirar valor a su compañera pone un largo beso en la boca, ella continúa sobre él, abrazada, respirando olor a cuero, convencida de que si retorna a su asiento, sería como alzar un muro de silencio. En cinco frases.

            -Huyo, huiré siempre de los malos tratos de mi marido, es un traficante en los peores productos del mercado y cuando he declarado ante el juez, ha jurado matarme, contigo esta noche he gozado por primera vez en treinta años escuchando mi nombre nuevo

            – Tengo una hija que vive en Norteamérica y a la que quizá no vuelva a ver jamás.

            – Tengo que aprender la mujer que no fui y lo siento de veras, pero de momento, me sobran las otras dos oportunidades.

            Elisa se queda expectante, callada, esperando ver en los ojos de Víctor los efectos que ha causado el impacto de su confesión; escudriña para adivinar un reflejo de terror, de miedo, de despedida con cuídate y que te vaya bien, sería lógico, que no quisiera esa carga añadida sin previo aviso.

            Cuando nota que un dedo sella sus labios y percibe la mirada que penetra en su interior.  Pasados unos segundos de profunda reflexión Víctor exclama:

            –¡Nunca iremos a París!

laestacaclavada.com

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. carlos dice:

    Muchas gracias por editar esta publicación.

    Le gusta a 1 persona

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