VOLVER by Dita Fernández

Nos dimos cita en el bosque en medio de las imperiales montañas que enmarcan el horizonte de  una  tranquila tarde invernal.  Ambos fuímos testigos silenciosos del último suspiro del día que entre tonalidades rojizas y naranjas le dieron paso al comienzo de la noche.  El aire jugó a estar frío, tornándose gélido algo mitigado, casí a la espectativa que a su vez contenía el aliento a la espera de lo que estaba por suceder; sin embargo, el único frío no  solo fue el viento, también lo estuve yo, pues no sabía como romper el hielo; en ese reencuentro percibí que eramos un par de  desconocidos que deben conocerce otra vez, además, me pesó el hecho de que después de tantos años de relación, no supe cómo ni cuándo, se había olvidado de mi. Por fortuna, los insensibles susurros de la brisa  me helaron a tal  punto de provocar pequeñas contracciones  en todo mi cuerpo, él, inmediatamente  me abrigó con su chaqueta de lana abrazándome fuertemente. Ya estaba oscureciendo y la noche cada vez mas se entintaba de figuras luminosas que alguna vez en el pasado añoramos contemplar; destapamos un exquisita botella de vino, bebimos varias copas estimulando nuestros instintos, yo, estaba excitada mucho más deshinibida; mís ojos no dejaban de mirarlo, mí cuerpo de desearlo, quería  tenerlo nuevamente dentro de mí; tomé la iniciativa y cautelosamente comencé acercar mí nariz a  su cuello para olfatearlo, y,  al oler su aroma natural mezclado con  el sutil  etanol del vino…¡ay¡ esas ganas por el se alborotaron elevando mí humedad viceral reprimida  provocando beberme su alma a sorbos y de morirme besándolo.

¡No aguante más!, mís labios ardieron como la candela, y, lentamente de manera ondeante, mí boca se convirtió en peregrino de su píel buscando asilo en la profundidad  de su oído para entonar gemidos callados prendiéndonos como un volcán apunto de erupcionar.

La magia de esos besos fueron una danza acompasada de mordiscos  sueves sin intension de parar, estrelazando lenguas perceptibles amplificadoras de sensaciones, anulando voluntades que reanimaron las  corrientes eléctricas que terminaron en un prematuro estallido orgásmico que compaginó con el bombazo de las aguas aguardadas en el cielo, que además de mojarnos completamente, sus sonidos retumbaron en nuestros cuerpos llevándonos  a fornicar  de un modo demencial mirándonos  a los ojos llenos de miedos pero también llenos de ganas, ganas de amarnos nuevamente.

 ¡Oh!  Que delicia fue  haber sentido la fuerza de su empuje  interiorizarse dentro de  mí intimidad en perfecta sincronización jadeante, dominándome.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s