Imágen de autor por: virginiavarro

Entre todas las que estábamos en aquella sala, fuiste tú la que llamó mi atención. Como en un camino de piedras supe por dónde deslizar mis pies, justo en ese momento de mi vida en concreto. Tal vez tu piel necesitaba ser leída, tal vez mi piel ser traducida… De esa manera es como nos acercamos —Como dos enormes montañas con sus abundantes minerales que saben todo de su presencia y que por eso acuden.

Tus labios no eran ninguno de los recomendados, tus besos siendo granitos en flor podían descargar ríos de placer por mis comisuras, y tal vez por tan solo eso, los he besado todas las mañanas. He desafiado con ello a los símbolos, para colocar en sus altares los momentos concretos de nuestras vidas personales.

Tal cual, nosotras.

De esa manera es como nos amamos —Como dos recuerdos unidos en red que segregan una y otra vez sus semillas, deslizan sus fluidos emocionales por nuestras piernas, y escurren deseos por nuestras gargantas, y por eso se besan.

Tus dedicatorias al avanzar de los días me han hecho admirar cómo nos hemos besado cada mañana de esos días. Libres frente al cielo. Con nuestras pieles a la brisa de los veranos, y con todas las noches, con nuestras tetas desnudas presenciando la luz de la luna.

En los hogares que estamos habitando olemos a la cocina de esas casas, impregnadas por sus vasos de agua y sus cucharones de picón de marisco. Nos hace compañía el amor que estando juntas emana, y hacemos una sabrosa cena con todo ello. Cantamos esa canción y recogemos todo el mineral que, desde la tierra, besa nuestros pies.

Sonreímos así al fuego que decora nuestros cuerpos.

Tal cual, nosotras.

De esa manera es como nos hacemos el amor —Como dos miradas que observan con detalle y admiración lo que saben hacer, y que con ello, sujetan firmemente las raíces y el tronco de toda la pasión que ha escogido su momento concreto, para alzar su respiro en estas pieles, y por eso existen.