Expresión tribal de Antonio Mora – Tomada de Pinterest

Imagino a la perfección aquella tarde en la que nunca estuvimos juntos; tarde en la que descubrí que la sensación de tocar el vello que corona tu pubis era como el suave roce de los pétalos de una rosa sobre mis dedos. Estábamos desnudos y el sol se colaba por entre las cortinas del enorme ventanal, mis pies fríos y mi pene palpitando por el ardor incontrolable de por fin tenerte toda para mí.

Fue una tarde de sudor y tímidos gemidos, de orgasmos inconclusos en la que por primera vez, probamos aquello que se convertiría en nuestra perdición: la insaciable necesidad de sexo.