Fotografía de Regilla – Tomada de: Pinterest

Escribo en defensa del derecho a disfrutar de nuestra demanda individual de los placeres de la carne. Tenemos derecho a reconocernos desde nuestro instinto más pecaminoso sin limitaciones absurdas. Defiendo el que podamos despertar del todo, reconociéndonos como seres atados a esta falta eterna de fornicar en búsqueda de un infinito y múltiple orgasmo, sumidos en pequeñas muertes.

Escribo para que se vuelva ley inviolable vivir el sexo al rojo vivo y como nos plazca. Que corran los ríos de pasión, que se derramen fluidos en nombre de la libertad y el disfrute del cuerpo, llevándonos a través de un estado de total liberación. Una liberación sexual nunca antes vivida, que sean numerosos los encuentros e incontables los amantes.  Que se nos deje iluminar a esos seres primitivos y deseosos que yacen dentro de nosotros; que se profese esta lucha constante de libertinaje y felicidad abundante.