La vida regalada
a quien te la salva a diario.

Luchadora incansable.

Mis manos,
tus armas.
Tus ojos,
mis faros.

No hay más
porque nunca das menos.

Mi piel, tu escudo.
Tu pecho, mi refugio.
Mi vida…
la tuya.

El Todo es un Nosotros
acentuado por jadeos ahogados
en la batalla de los besos.
En donde tú eres vencedora
y yo busco la réplica.

Y fuera,
en el tedioso mundo,
la vida agoniza en cuerpos vacíos
que arrastran pies
y agachan la cabeza.

Pero ellos no nos ven,
ni nosotros a ellos.
El brillo nos ampara
y al resto…
les ciega.

Fotografía: Archivo personal