Por: Kevin Ramírez

Ilustración tomada de Pinterest.

Estoy solo,

acariciando mi piel aterciopelada mientras pienso que sus manos me están estrujando.

Sí, tengo un imaginario perverso que gira entorno a las curvas de su cuerpo.

Visto ropa de encaje que encaja con la sensualidad que destilo con cada movimiento; mira como me derrito.

Goteo de una forma exquisita humedeciendo los poco harapos que cubren mis lugares recónditos.

Aludo que es su lengua viperina la que exprime el néctar de mi fruto casi maduro.
¡Oh… sí!
Me vengo…¡ah,ah!