Ilustración tomada de PInterest (Deviantart).


Hombres lobo I

El doctor Jekyll y Mr. Hyde han venido a visitarme.
Siameses a los que no ves venir.
Solo aprecias a uno de ellos,
como la dualidad implícita en cada ser humano,
en nosotros.
Cara o cruz.
¿Cuál eliges?
¿Luz u oscuridad?


Que poco conocemos a las personas ¿verdad?
Les he visto asomar los dientes a todos esos lobos después de dejarme comer,
y es en ese momento es cuando comprendo
que es hora de retirarme, todo fue consumado.
La partida hay que acabarla, huir.
No vaya a ser que, por ser mujer, vuelva a perder.
Correr lejos de esos hombres es carta de salvación,
de día parecen Jekyll
y de noche son Mr. Hyde.

***

Fotografía tomada de: Pinterest.

Hombres lobo II


Un rio turbio es la amistad con los hombres.
Es la pugna entre el deseo y la confianza.
A lo que ni fu, ni fa…

Son fáciles de detectar
pero hay otros… a esos de comportamiento gentil
ándate con ojo, pues al principio parecen confitura.
Terminan con sabor a sal y arden como el limón.


A esos vampiros del placer.
Esos solo buscan el cuerpo de nosotra las mujeres
para saciar su sed, sus bocas saben a miel

Se pegan de nuestros sexos y nos consumen desde la raíz.
El ego es su talón de aquiles, acumular aventuras su mayor afición.

Sin pensarlo te ves envuelta en el eco de acantilados de pasión.
Presa de una gacela que te aprieta fuerte entre sus colmillos.
Te cautiva ser objeto de atracción.

Ellos saben cómo deshacerte entre algodones de fantasía.
caes en el encanto de su fatalidad masculina.
Te dejan la huella de la yerra, una cicatriz difícil de borrar.


Flor arrancada que pierde su fervor.
Ingeniudad arrebatada,
yerma está tu yo del pasado,
rastrilladas, socavando las heridas de la confianza perdida.
El silencio de la vertiginosa soledad vuelve a las orillas de maltratados deseos.