Por: Luisana Perdomo

Deseo mostrarme sin tener que ocultarme, estoy cansada de hablar en silencio. Quiero despegar en este sentimiento y llegar al cielo del universo, por eso lo escribo, por eso lo cuento…

Ilustración tomada de Pinterest.

Ya no quiero un amor ordinario, y si el tiempo lo cura todo le pido olvidarte para no fingir que no pasó. Tú, cada día alimentaste mi sentir, te regocijaste en mí como nadie; no puedo fingir que todo aquello no ocurrió. Deseo tus agonías con envidia, esas mismas que me dedicabas cada noche, cada día… me hiciste esclava de tus fantasías, a pesar de todo prefiero estar soñando que despertar y haberlos borrado de mi mente. No puedo, no quiero.

Forjaste en mi la codicia e hiciste crecer mis pecados hasta convertirme en una gran puta. Gocé de cada posición, fuiste mi lasciva posesión, mi más excitante penetración, usaste tu lengua como una serpiente voluptuosa y ágil, paseando por entre mi fragilidad.

Ibas de adentro hacia afuera, gemías con encanto cada vez que lo hacías entrar hasta el fondo. Entonces mis pechos se friccionaban sobre el colchón con alegría mientras me llenabas de tu simiente acuoso, extasiándome entera.

Gloriosos momentos, tus manos me guiaron a una pasión altamente perversa, me empujaste con gran fuerza, con violencia y fuego. Aquí estoy… volviendo de nuevo hacia tí, ¿cómo te olvido si fuiste mi mejor invento?

Difícil…