Fotografía tomada de: Pinterest

Pienso a menudo en sus labios sabor a miel, y en su forma perfecta de besar las partes insípidas de mi cuerpo sudado. Ni hablar de su forma atrevida de vestir para luego provocarme una erección que solo sus manos logran amansar, cual bestia fiera, luego de su roce se queda dormida. La verdadera acción se vive cada mañana. Me corro escribiendo estas palabras, el rubor pinta mi  pálido rostro, mis pupilas se dilatan mientras mi mente lo imagina una vez más en mi desolada cama…

¡Joder, llegué al orgasmo!