Hace unos meses les hablaba de Virginia Varrò, esta madrileña hacedora de la palabra escrita, y creativa por naturaleza. Es sensual, erotizante y contagiosa. Se ha convertido en una artista multidisciplinar, y todo esto lo ha recogido en una evolución cíclica en permanente construcción. Experiencias que trascienden las connotaciones estacionales, amoldándose a la realidad de lo que ocurre en su acontecer diario. Todas enmarcadas en sus vibraciones corporales, sin encasillarse.

Las sensaciones son éstas, son las que hay. No inventes, son éstas, tienes para comer; prepara el plato y la servilleta.

Las pieles de Virginia Varrò

Virginia va en camino de colores, olores y sabores distintos; el arte le suena y le resuena, es incapaz de quedarse inmóvil, el entorno permea su creatividad y su erotismo se transforma. Acaba de crear otra cuenta de Instagram: gestando_virginianavarro “Esta cuenta la estoy haciendo para regenerar y reconstruir el rol gráfico que estuve trabajando durante los últimos años, ya que considero que ahora es temporada de saber valorar lo que ya somos, y reconocernos de una nueva manera. Me apetece aportar por mostrarte proyectos interesantes a nivel comunitario y cómo se han venido construyendo a través de herramientas creativas.” Me hago la misma pregunta de hace unos meses atrás: ¿Cuántas veces es capaz de renacer esta mujer?

Hoy aprovecho para introducirla formalmente como parte de la familia de MasticadoresEros, ilusión máxima, y desde luego, para compartirles otro poco de su arte, esta vez en en imágenes, pero también con uno de sus relatos epistolares: #MicuadrodeMonet

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Las pieles de Virginia Varrògestando_virginianavarro

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Mi cuadro de Monet

Te miro esa finita capa que rodea tus frutos. Fría, brillante, donde la luz refleja recién limpia por la lluvia. Me encanta que me toques con ella, te siento toda, y tus gránulos me hacen cosquillas cuando los posas en mi piel. Reímos y estallas todo el fruto de algunos de tus gránulos por mi cara, está caliente. Estamos sobre la tierra que ha humedecido la noche. Esa tierra que mancha algunas de las ropas de lino color crudo que llevo encima de mis piernas y mis hombros. Estamos aquí, como en un cuadro de Monet, junto a los árboles que nos hacen de marco para el ojo que quiera mirar. Trae a mi mente la piel de una serpiente. No me recuerdo en otro momento más que en este. Eso me sucede al tocarme las pieles, llenas de gránulos tersos, duros, que se mueven reptando por la tierra, y hago algún que otro sonido parecido al de un lagarto. No te asusta toda esta bravura, más bien quieres seguir tocando. El hogar está cálido, mientras al fondo suena algo de jazz; es Stacey Kent, y oigo como tu lengua chasquea cuando estás hablando. Caen gotas de saliva por tus hojas verdes, que alimentan mis filamentos anaranjados, que muevo cuando tragas tu saliva.

Para conocer más de la autora en Instagram: virginiavarro