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Los poemas y relatos que escribo tienen vida propia y buscan su camino, habiendo encontrado en MasticadoresEros, una plataforma para cambiar la percepción de muchos lectores acerca del erotismo; con el convencimiento absoluto de que cada vez somos más las mujeres que ahondamos con insistencia en la memoria de nuestras emociones, para no perdernos nada de lo que escribimos; pero no somos las únicas.

Aquí propiamente no escribo desde el hacer poético, pero hago parte de este maravilloso equipo de escritores nóveles, potenciando el instinto, tejiendo una enorme red en la que atrapamos la sensibilidad de lo carnal. Transformando la palabra en pequeños cuerpos celestes que invaden con acierto el deseo de muchos de los que nos acompañan a diario.

Hace un par de años cuando empecé a escribir poesía erótica, no tenía claro hacia dónde quería dirigirme. Sentía la necesidad de expresar las emociones que iba acumulando, en contradicción con lo que había recibido a través de mi aprendizaje como una mujer común y corriente, que no se permitía el placer de hablar abiertamente de lo íntimo. Esta avalancha de sensaciones se iba enquistando muy dentro, insistiendo en convertirse en movimiento; quizá en su momento la catarsis no fue producto de un hecho idílico, pero… ¿Quién dijo que transformar la experiencia era fácil?.

Hoy, cuatro años después he recorrido un camino lo suficientemente diciente, descubriendo que lo que escribo ha transformando mi visión del mundo; lo sé porque lo siento. Ahora y con toda claridad sé que escribo para acallar el ruido del inconformismo y hacerme responsable letra por letra, de las vibraciones que me habitan. Emociones que no se conforman con ser solo sentimiento.

Desde que E.L. James triunfara con su trilogía de libros Cincuenta sombras de Grey, la literatura erótica es una constante. Como ella, escritoras de todo el mundo hemos ido dando con la mezcla perfecta entre lo romántico y lo erótico. Gustamos, nos leen y estamos dejando atrás el argumento del amor imposible y de los encuentros clandestinos. Cabe resaltar que he hecho escuela a partir de esa línea argumentativa, pero ahora las cosas son más explicitas, y no nos estamos cortando ni un pelo a la hora de expresar el deseo y nuestras propias fantasías.

La visión empieza a dar un giro nada sutil, y si bien las mujeres y los hombres que escribimos tenemos ciertos referentes que nos encandilan, y a los que en algún momento del proceso creativo hemos querido parecernos, todo se está volviendo más personal; la sinestesia se hace latente . Ya no somos las reinas de lo erótico. El el homoerotismo ( Amor y deseo entre personas del mismo sexo), es cada vez más frecuente. Se viene de manera explícita, son más las almas que se suman, liberándose de cara a lo público, conjugando matices que aunque no difieren mucho de otras cosas que hayamos leído, encontramos en ellas una línea casi imperceptible que se lee, se siente y se come diferente.

En MasticadoresEros, estamos haciendo escuela, sembrando en la curiosidad de nuestra familia de escritores la necesidad de buscar dentro, para transformar y compartir desde aquí. Se habla del ego de los poetas porque nos referimos en primera persona a ese hacer más próximo en la deconstrucción emocional y literaria de lo que proyectamos en nuestros escritos. Créanme, no es ego, no es narcicismo, no es un mundo aparte. Cuando se escribe sobre lo erótico o sobre cualquier otra otra cosa con convicción, acudimos a toda esa pasión que poseemos, y con ella estamos sacudiendo los espantos que habitan los silencios de la carne. No dejen de leernos, estamos en constante construcción para compartirnos con ustedes.

Quinny Martínez Hernández.