Fotografía: archivo personal Gabriella “Nuru” Bita Rankovic

Gabriella “Nuru” Bita Rankovic, nació en España el 5 de septiembre de 1994, una virgo en toda regla: estudiosa, detallista, servicial, colaborativa, un poco escéptica; pero, sobre todo, creativa, amante de su arte y orgullosa defensora de su raza. Una mujer hermosa, por dentro y por fuera.

Tuve la oportunidad de escucharla leer su poesía a través de un encuentro con mujeres racializadas en las redes sociales, uno de esos días en los que la pandemia estaba en todo su furor, y la cohesión con las herramientas tecnológicas hacían posible no dejar de estar en contacto con los paralelismos que latían a partir de la creación de espacios virtuales. Su poesía es tan sentida como hermosa, y te deja con ese regusto a empoderamiento femenino, a libertad, a resolución, a mujer valiente. Su sentido de la responsabilidad y el compromiso siempre presente, la llevan a no quedarse impávida ante la actual situación que se vive en España con todo lo relacionado a políticas sociales, inserción laboral, igualdad, paridad y derechos de lxs afrodescendientes. Una mujer consciente de que hay que unirnos como raza para conseguir lo que se busca y que, a pesar de la indiferencia de muchos, otros tantos se van sumando a las causas antirracistas. Una mujer que piensa y escribe en positivo para no perder el norte.

A sus casi 26 años, es aún más consciente del poder de la palabra, y que, con ella, a través de su poesía, puede trascender las barreras de la inopia selectiva en la que está sumida la sociedad de esta parte del mundo. Desafiante, y como invitada especial, en la celebración del Día internacional de la mujer Afrodescendiente, Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora nos comparte su poema ‘Desafío todo’  

DESAFÍO TODO

No volveré a ser producto de nada ni de nadie.

No se hablará de negritud inconsolable.

No existirá más la mujer negra y rabiosa.

No me quedaré nunca en “mi sitio” sin hacer ruido.

No navegaré sin rumbo, no seré la negra que tú quieres que sea.

No me dividiré más ni me colonizará ni una sola persona.

Me enfrentaré a la aversión y la miraré desafiante.

Estudiaré mi historia y me reconoceré tesoro.

Honraré a todos los ancestros que me sembraron semillas por dentro.

Recordaré a mi abuela diciéndome que quizá no todo vale la pena.

No quiero dejar nuestra canción a medias. Espérame madre que termine mi revuelta.

Espérame porque tal vez soy MÁ GI CA y me cuesta expresarme, pero todo lo que me rodea habla por sí solo.

Porque todavía busco casa con identidad propia, reparación de todas estas realidades.

Futuro donde pueda existir celebrándome siempre.

Gracias a mis cabellos enredados que suben y caen según ellos quieren.

Que son manifiesto político, aunque no lo deseen pues se demoran en esconderse siempre.

Vuelvo a ti como guarida, consuelo y arma de defensa.

Soy, con todo, íntegra y entera.

La entrevista

ME: ¿Qué implica ser una mujer racializada en España?
GN: Ser mujer negra en España, implica tener un nivel de resiliencia y autoconocimiento muy grande para poder saber sobrellevar en el camino todas las experiencias, y situaciones que te pueden suceder. Implica también aprender de forma racional e intuitiva, a protegerte y saber identificar de qué energías rodearte, que te hagan bien y te nutran desde dentro.
El contexto español todavía se caracteriza por ser cerrado y conservador, lo que hace que nuestros cuerpos sean minusvalorados, y deliberadamente invisibilizados; esto hace que muchas de nuestras historias, luchas y narrativas se queden en la nada por no ser suficientemente atractivas. Esto, por suerte, aunque conlleve mucho tiempo y esfuerzo, va a ir cambiando, aunque sea a la fuerza y uniéndonos solo entre nosotrxs.

ME: ¿Cómo llegó el activismo a tu vida?

GN: Nuestra propia existencia como cuerpos racializados queriendo y buscando un cambio y exigiendo reconocimiento, oportunidades y justicia ya es acto de activismo, aunque no hiciéramos nada más. Mi activismo nace cuando me doy cuenta de todas las heridas que tengo que coser y dejar sanar y lo parecidas que son a las personas que me rodean y se parecen a mí, puesto que han vivido cosas similares. Nace, por tanto, de la necesidad de dar luz a narrativas, historias y travesías por las que muchas personas racializadas -en especial las personas negras- pasamos. Mi sentido de la justicia social siempre ha estado muy presente, y una vez me hice lo suficientemente adulta como para darme cuenta y agregar el factor racial ya no hubo marcha atrás.

ME: ¿Qué causas consideras las más relevante en este momento?
GN: Alzar la voz y estar en todos los espacios posibles me parece imprescindible. Tomar el arte en todas sus múltiples formas y hacerlo nuestro. Reconocernos entre nosotrxs para que los “otros” nos reconozcan; por tanto. Hacer comunidad de verdad, y no pedir la aprobación eurocéntrica siempre. Considero imprescindible empoderarnos de forma individual y comunitaria, ante todo.


ME: ¿Cuándo descubriste que te gusta escribir?

GN: Desde pequeña. Siempre Fui muy creativa e innovadora. Me inventaba historias y divagaba en mis sueños. Aparte de la escritura, que me ayudaba a poner mis pensamientos en orden y navegar entre mundos, siempre he estado muy ligada a todo lo relacionado con la interpretación y la música. Se podría decir que son las tres vertientes en las cuales más me siento yo.


ME:¿El sentimiento de migrante es importante a la hora de escribir ?
GN: No sería yo sin esa experiencia, no escribiría como lo hago y mi historia desde luego no sería la misma. Yo no he migrado como tal, lo hicieron mis padres; pero en España, realmente siempre he sido una extranjera porque se me ha leído así y, en parte, eso forma parte de mi identidad.


ME: ¿Acerca de qué escribes?
GN: Siempre digo que mis poemas son como una carta larga interminable dedicada a mis padres y a mis futuros hijos. Es como un mapa donde doy indicaciones del pasado y el presente, para quizá afrontar mejor el futuro. 
Mis poemas indagan, sobre todo: el dolor, la tristeza, el miedo, la pérdida, la desesperanza y la luz infinitiva que siempre hay al final del túnel, porque en realidad pese a que por algunos escritos no pueda parecerlo, yo soy muy positiva y me siento afortunada. Mis poemas son una receta de curación y una carta de agradecimiento a partes iguales.


ME: ¿En qué te inspiras?

GN: En todo lo que pasa a mi alrededor. Sobre todo, experiencias propias, pero también situaciones que le pasan a personas cercanas y parecidas a mí.


ME: ¿Como mujer racializada, ¿cuál es el reto más grande con el que hasta ahora te has enfrentado?
GN: Infinitos. Cada día es algo nuevo y con todo se crece. Todas las experiencias me han dado una capacidad de resiliencia grande y con el paso del tiempo he aprendido a mirarme por dentro, saber mirarme y admirarme de vez en cuando. Muchas veces siento rabia y, esta también me ayuda a transformar mi alrededor y darme cuenta de mis capacidades como mujer negra consciente y las capacidades de mi comunidad, aquella que no me cuestiona.


ME: ¿Vivimos momentos difíciles, la pandemia ha generado algún cambio importante en ti?
GN: Sinceramente muy escéptica con todo lo relacionado con la pandemia. Solo diré a base de investigar por mi cuenta, y buscar más allá de las “verdades oficiales” estoy descubriendo cosas tremendas y me asustan bastante. Espero que con el tiempo todxs queramos investigar más allá para saber cómo defendernos en el futuro. A nivel íntimo y personal, por otra parte, estoy agradecida del tiempo en pausa que he tenido para estar conmigo misma, pensar y meditar. 


ME: ¿Cómo ves el tema de la mujer racializada en España?

GN: Todavía falta camino, pero estamos abriendo límites y fronteras. Tenemos que hacer piña entre nosotras y no aceptar noes por respuesta ya. Crear espacios propios y hacer ver que no hay marcha atrás.

Un mensaje final para las mujeres racializadas que apenas llegan al encuentro con la España real: Que abran los ojos bien y no se dejen amedrentar nunca y, por supuesto, que siempre intenten estar entre mujeres racializadas, ante todo, porque esa sororidad es insuperable.