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Nada

¡Otra vez!

No me molestes con tu niñada,

así no se consigue nada;

que así viviendo engañada,

se prefiere perderse en la nada.

Aunque quizás,

en tu tramposo océano

nadas,

pero dentro de esa tormenta

conseguirás nada.

& Todo

¡Y de nuevo!

No me obligues a amarte que me acomodo;

mas ya me has dado tu sexo de rescoldo;

empero, ahora yo soy el engañado,

así que gritaré y lo daré todo.

Aunque quizás,

en este vasto cielo de placeres,

caigo hondo,

de abajo hacia arriba, en esta tormenta

que perderé todo.