Ilustración de: Maggie stephenson – tomada de: https://honestlywtf.com/art/maggie-stephenson/

El próximo 25 de julio, celebramos el Día de la Mujer Afrodescendiente, también conocido como Día Internacional de la mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diásporadía en que se conmemora el Primer Encuentro de Mujeres Afrocaribeñas, Afrolatinas y de la Diáspora, celebrado en Santo Domingo, República Dominicana, en el año de 1992. Por este motivo, durante todos los sábados de este mes de Julio, MasticadoresEros, trae para ustedes una serie denominada ‘Desde mi ombligo’ Poesías, relatos, e historias eroticosensuales de mujeres racializadas, que desde el ombligo mismo de la migración, nos hablan del amor, de los entresijos de la piel, de cómo se agudiza el sentir, cómo se le da valor a las relaciones y a la intensidad con la que se vive el día a día. Mujeres que refuerzan el espíritu que se expande desde este espacio alrededor del mundo. Escritoras empoderadas que ejercen desde sus letras el derecho a manifestar el sentimiento que les embarga; el talento de todas nuestras invitadas es tan bello como variado, y nos hace felices poder compartirlo.

Como mujer racializada, editora de este blog, y migrante en España, he vivido muy de cerca las estructuras de una sociedad que encasilla a las mujeres migrantes en posición de servidumbre. Cabe resaltar que la anterior no es labor deshonrosa, pero determinar que por el color de la piel, y por la condición de migrante no se puede, o no se tiene derecho a otra cosa, ya es un acto racista.

No todas las mujeres racializadas son mujeres migrantes aunque desde la incomprensión y la frustración manifiesta de los que nos señalan como un grano en el culo así sea. Particularmente España, es un enorme collage de colores, y no podemos escoger sólo un retazo. La visión de conjunto como una sola especie nos lleva directo a la convivencia pacífica, más allá de la superficial empatía. Es necesario mirarnos a los ojos y reconocernos más allá de la piel. Afortunadamente las cosas van cambiando, y se han ido creando espacios de participación en los que las mujeres racializadas ponemos voz a nuestras experiencias y damos a conocer de igual a igual cuál es nuestra visión acerca del mundo en el que vivimos.

Abro entonces este primer sábado, desde el ombligo de la memoria de mis emociones. La fotografía utilizada en este especial es de: Maggie Stephenson. Nacida en Polonia, criada en Alemania, Maggie es una artista e ilustradora autodidacta que actualmente reside en Florida, EE. UU. El arte de Maggie está fuertemente influenciado por su educación y viajes europeos, combinando texturas ricas y colores vivos. https://www.maggiestephenson.com/

Lágrimas negras

Ha llegado el verano, las ventanas abiertas de par en par, escasos de ropa estamos todos, huyendo de la rabia que convertida en sudor avasalla nuestras espaldas buscando el camino a la oscuridad de nuestros culos. Hace calor, y estos campos arden a causa de la cerilla que imprudentes han tirado en pasto seco. Pronto llueven lágrimas que se derraman como si el monzón se hubiera acelerado, apagando las llamas de mi rabia, todo es agua, fango, hojas secas flotando, y el canto de los grillos enzarzados que por instantes me desespera.

Soy una mujer desgarrada, rota en mis pedazos, recojo el corazón y advierto a todos que me cago en el amor y sigo amando. Estas lágrimas son mías, mías y de nadie más. Lágrimas negras cargadas de agonía, aferradas a la esperanza de algo que no conozco y que tampoco logro intuir. Me conformo con saber que, después de esto, volveré a calzarme los tacones rojos, y enjuagaré mis pechos desconsolados con agua de azúcar. Me pondré en pie y destrozaré el amor de quienes me llaman puta, pero se revuelcan en mi púbica osadía, dejando en la mesita de noche sus monedas de caucho.

Negras volverán a ser cada una de las lágrimas que caerán mañana, y el día después de mañana, porque mi esencia se tiñe del color de mi piel, y eso no cambia. Negras son las ganas que ahora llevo sobre los hombros revueltas entre un amor mentiroso que pensé había exorcizado los demonios de mi carne lamiendo mi vagina humedecida producto de la ignominia con la que se me ha señalado.

Quinny Martínez Hernández.