Fanny Santiago – República Dominicana

¡Hola!

Mi nombre es Fanny Santiago, soy de República Dominicana, tengo 30 años, hablo de las cosas tal y como las siento. Me encanta la parte sensual de la imaginación, y como mujer siento que tengo, quiero, y puedo expresar mis emociones de la misma manera en la que lo hacen los hombres; con esto me refiero a lo referente al plano íntimo de la historia, al sentimiento en sí mismo, a mi cuerpo, a mi entorno, a la pasión, al deseo. A través de mi blog: https://blogdefannysantiago.wordpress.com/ publico mis poemas y pensamientos, entre otras cosas. De antemano, diré que, apenas soy una aprendiz de escritora y me gusta lo que hago; amo los poemas de amor, desamor, de deseo, y la picaresca implícita dentro de lo femenino. Cabe resaltar que estoy potenciando la escritura de relatos cortos, cuentos, y poesía erótica; pero sobre todas las cosas, resalto mi pasión por la poesía libre, la que no se deja atar por nada.

Fanny, es una mujer caribeña, intensa, matriarca de sus anhelos, fuerte y apasionada. Recientemente ha dejado aparcados sus estudios en lenguas modernas, y se ha dedicado de lleno al inglés. Hablar con ella es toda una experiencia porque inevitablemente te arrastra y te enamora. Disfruten y siéntanse como en casa. En instagram: @fanny_santiago04

El cuerpo de la envidia y el deseo.

“Debo huir” ya que soy la piedra de tropiezo de muchos hombres que no saben controlarse; soy también lo que más odian, y la envidia de muchas otras mujeres. Ellas no soportan las miradas de los hombres sobre mí, siento como ellos con sus ojos me tocan y me devoran, siento como ellas con sus miradas fulminantes me apuñalan y me prenden en fuego. Siento la furia sexual salvaje dentro de mí, la lujuria, la morbosidad; la siento con odio y con una envidia imperdonable hacia mí.

Soy el cuerpo que todo hombre desea poseer, soy como toda mujer desearía ser, soy para su tortura totalmente natural. Muchas me han amenazado con matarme, muchos me han amenazado con secuestrarme. He escuchado desde los más absurdos piropos, hasta la más estúpida de las calumnias. He llegado a amarme aún más, a odiarme también a veces; he llegado a odiar a mis padres por haberme procreado y en contradicción reconocer que soy su mejor creación.

No tengo paz, mi teléfono no deja de timbrar, recibo llamadas a todas horas ¿me pregunto si habrá alguna otra forma de escapar de esto? aunque no sé si realmente quiero. Yo, aunque soy hermosa, no soy feliz. Tal vez deba nacer de nuevo como una mujer más corriente… como las demás, pero soy el cuerpo prototipo de la envidia y el deseo.