Fotografía tomada de: Pinterest.

Mi chica está sentada cerca de la alberca luciendo su piel aterciopelada y bronceada, brillando como una estrella; deslumbrante naturaleza. Mis sentidos se paralizan al ver su anatomía desnuda y mojada, sus labios rojos carmín destilando sensualidad, sus pechos denotan lujuria. En mi mente retumba el motor de mi corazón  que se acelera a mil por minuto cuando ella se acerca para una dosis de amor. No sé si las mariposas que siento en mi estomago ella las sienta, pero lo que sí ­ sé, es que ambos queremos morder del mismo fruto…