Luisana Perdomo – Venezuela.

Luisana Coromoto Perdomo Valera, nos acompaña hoy en la categoría de invitado. Nació en Mérida-Venezuela en el año de 1993. Docente, Escritora, ensayista y poeta Trujillana, Licenciada en Educación Mención Castellano y Literatura (ULA), Maestrante de la Maestría en Literatura Latino-americana. Miembro del equipo del Laboratorio de Investigaciones Semióticas y Literarias del Núcleo “Rafael Rangel” de la Universidad de Los Andes-Venezuela. Detrás del color de sus ojos se escribe la pasión característica de las mujeres del sur de América. Sus textos son sensuales y arrolladores. Hoy nos comparte un relato que seduce y calienta, calienta mucho…

Una versión de mí

-¿Me dejarás llevar el timón en la cama?.

Se me ocurrió empezar por ahí. No sé porqué tengo estas ganas locas de sentarme entre tus piernas, sentir tu piel desnuda, acariciarte el rostro y jugar con tu cabello alborotado.

-¿Quieres leerme?.

Yo prefiero que me digas que quieres poseerme, hacerme tuya; mi mente esta algo ida, mejor dicho, estoy anonadada. Eres la causa de mi distracción, tu imagen es mi seducción, incentivas mis deseos más íntimos penetrando mi interior con tu palabra.

– ¿Qué será de mí cuando te tenga en la cama?.

Sí, me imagino sentada frente a tí, con tus ojos sobre mis ojos, tu batir de viento, el mar de tus suspiros y mi tibio aliento sobre tu espalda.

-Imaginemos que ahora llevo el timón y he encontrado mi patria lujuriosa, deseo degustarte con esta lengua sudorosa, sentir el dulce sabor del olor que me embriaga.

-¿Dónde ocultas el líquido transparente que recorre mi vida insurgente?

-¿Me dejas probarlo?

-¿Me dejas saciarme dulcemente? Dime que sí…

-¿Ahora en qué parte está tu boca?

-¿Ahora en qué parte está tu lengua?…

Hago demasiadas preguntas, lo sé. Nadie me conoce tanto como yo a mi misma.

Digamos que mis manos caminan a través de tu cuello, yo de pie, tú de rodillas hacia mí, yo desnuda, tú desnudo y mis manos enredándose en tu pelo…

.- ¿Dónde está tu boca ahora?…

Está donde solo los dioses de esta estética suculenta y casi marginal situación pueden verlo. Ésto es un pecado lujurioso que ansío tener a menudo; tienes tremenda erección que me provoca un inmenso placer, mi boca lo siente y se deshace entre mis dientes.

Tu boca entra y sale, sube y baja, a veces lento, a veces sin freno. Lo tengo todo dentro, lo escupes y yo lo vuelvo a lamer, lo tomo entre mis manos, lo saboreo, paso mi lengua una y otra vez. Deseosa, no soporto la espera, tú te las ingenias y muerdes mis caderas, quiero más. Lo quiero dentro, muy dentro, hasta el último rincón de mis entrañas, donde se esconden los claros sonidos de los instintos del viento que se posan a lo alto del monte de mi venus pervertida y jugosa. Pecaría contigo una y otra vez, así me llevaras de cabeza al infierno…