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Dejé caer tu mano tibia sobre el punto más alto de mi excitación

Dejé que tu boca lujuriosa me llevara de ida y vuelta al sol

Dejé que tus palabras calenturientas humedecieran mi perversión 

Dejé que tu lengua se atascara en mi garganta

Dejé que tu desnudez provocara aquella flama y la tan anhelada fricción.

¡oh! ¡oh! ¡oh!…

Y quemamos la habitación…

Todo se volvió pasión a nuestro alrededor, todo vestido de rojo, todo ardió

Nuestros gemidos igual que en una obscena canción de reggaetón

Nuestros cuerpos se enredaron, formaron una sola masa, la perfecta unión

Nuestras pupilas dilatadas, respiraciones agitadas como el sonido del motor de un recién estrenado tractor.

¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! 

Valientes y bañados en sudor

Enardecidos fuimos amor, fuimos verano, fuimos lo que el deseo sexual permitió.