Fotografía tomada de Pinterest.

Las noches de invierno no son frías estando a tu lado,
todo a nuestro alrededor se hiela, pero nuestros cuerpos se calientan mutuamente.
La cama baila al ritmo de la vacilación de tus caderas.

Las paredes oyen el sonido de la excitación, del placer y del amor que nos recorre.
Eros observa desde su trono mientras tú y yo nos sumergimos en los movimientos bruscos de nuestros cuerpos,

chocando como el brillo de las estrellas en el firmamento.
¡No, no exagero, estoy tocando el cielo!

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