Fotografía tomada de Pinterest.

Sobre su piel desnuda

se posaba la noche, trémula,

filtrando su luz entre los cristales

tallando trazos como artista clandestina.

Entonces,

su cuerpo se hizo lienzo dormido;

pieza de arte para el encanto.

Las sombras dejaban su huella

y a contraluz aquellas formas

adquirían voluptuosas texturas.

La redondez de los senos

albergaba la obertura perfecta

de dioses paganos.

Su rostro pálido emanaba

la brillantez de quien abandona

la inocencia por un instante.

Sus líneas inferiores,

dentellaban como licántropos

a mis ojos en las contemplaciones.

Perdido,

en la frontera entre el paraíso y el pecado,

contemplaba en primera fila aquella imagen:

Obra de arte en el museo de las delicias.

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