Kevin Ramírez-Ecuador.

Estoy solo, escribiendo en las viejas páginas de mi diario mientras mis lágrimas se escapan para hacer correr la tinta con la que he plasmado frases de amor que no tienen destinatario”.  Este fragmento es de Kevin, un joven escritor ecuatoriano de 22 años que describe con pasión descarnada el sentimiento. Sus poemas sangran, calan hondo, son melancólicos y te dejan pensando.

La primera vez que hablamos de poesía erótica pude sentir cómo se sonrojaba, aún estando a tantos kilómetros de distancia esa sensación que te eriza la piel no se podía esquivar. Sabemos que tiene lo que se necesita para enamorar a quien le lee, y Masticadores quiere eso: enamorar y descubrir a nuevos talentos, creando una red de amigos dispersos por el mundo que se abracen a través del arte de escribir. Con su característica manera de decir las cosas esto nos cuenta: “Empecé a escribir cuando tenía 15 años, pero eran simples escritos sin sentido y bañados de tristeza; sin embargo esas palabras significaban mucho porque eran el vivo reflejo de mi vida. Ahora sigo escribiendo con pasión, y de manera más fluida. A través de la escritura puedo liberar mis sentimientos y transmitir a los lectores lo que digo en cada verso. Sé que todo lo que plasmo es melancólico, depresivo y cruel, pero esos sentimientos hicieron parte de una etapa difícil y considero que debo dejarme ir, y la única manera de hacerlo es soltando eso que un día dolió profundamente y que no quiero vuelva a hacerme daño”. Este es su blog https://karc.home.blog/ y en su descripción reza: “Soy pseudoescritor, no uno profesional, todos los escritos que aquí verán son basados en experiencias que a lo largo de mi vida me han ido sucediendo“…

LUJURIA

Caigo a pedazos cuando tu anatomía se posa en frente mío, 

pierdo el control de mi cuerpo y me abro como una flor para que entres sin miedo.

Tus besos me desarman, 

tus manos me encienden, 

tu lengua me asfixia:

Somos dos cuerpos perdidos y encontrados, al calor del mediodía tú y yo, 

dos seres agitados y complacidos que se han pedido en la lujuria y se han encontrado en el coito, 

disfrutando de cada segundo, de aquella brusca y placentera actividad que nos ha unido para buscar más y más…