Eva, o como mejor la conocemos los que seguimos sus pasos en la red: Ave del paraíso, es una mujer directa que seduce a través de letras que desprenden pasión por cada uno de sus costados. Una canaria que durante un tiempo vivió en Barcelona, y que promueve a través de sus escritos la libertad a la que tienen derecho todas las mujeres del mundo; pero sobretodo, es una gran seductora de la palabra. Sus poemas y relatos eróticos aportan combustible al vuelo de la imaginación. Mantiene su anonimato porque acentúa el misterio, y eso gusta, gusta mucho, y como ella misma describe al final de su obra ‘Once relatos eróticos’ “Escribo porque me gusta escribir, aunque nunca había escrito nada” disponible por estos días en Amazon en su versión digital gratuita, como regalo para todos los que disfrutan de la lectura en días de pandemia, de ahí también hemos extraído la semblanza de lo que hace en un año se ha convertido en escribir, y seguir escribiendo. ¿Por qué relatos eróticos? Pues podría haber sido cualquier otra cosa. Pero quizá sea porque he querido aportar mi granito de arena y arrojar un poquito de luz sobre cómo vivimos las mujeres el sexo, qué es lo que de verdad nos gusta, y a poder sentirnos libres de decirlo, de compartirlo, de normalizarlo. Siempre me he preguntado: ¿por qué es tan normal que un hombre bromee sobre masturbarse, y una mujer no? Las cosas están cambiando, cierto (gracias a Dios), pero aún queda mucho camino por andar.

Una de las cosas que más feliz me ha hecho en este camino en el que apenas empiezo, fue el comentario de una lectora que me dijo que leía mis publicaciones con su pareja. ¡Qué maravilla saber que he podido contribuir a erotizar su rutina! Y qué maravilla saber que existen parejas así, en donde la comunicación es la base y el placer llega sin lugar a dudas. Pero la pregunta del millón, la que más me hacen, es ¿has llevado a la práctica todo lo que escribes? y aunque los detalles me los guardo para mí, ya les adelanto que no. Igual que nadie le preguntaría a un autor de novela negra si realmente ha cometido todos esos asesinatos y actos delictivos, no den por hecho que yo hago todo lo que escribo. Soy una persona de lo más normal, de esas que se tropiezan por la calle o en la cola del supermercado sin prestarle mucha atención. No olviden nunca que las apariencias engañan. Los hombres en general piensan que escribo para excitarlos, pero no, esa no es mi intención: lo hago porque me gusta, porque quiero compartir con ustedes lo que pienso, lo que siento, lo que me gusta. Sacarlo, sacarlo fuera, y si a alguien le gusta, pues mejor.

Y, por último, y no menos importante. No, no busco sexo. No estoy más abierta que nadie, y estoy segura que no estoy menos predispuesta que muchas otras mujeres. Ustedes, hombres, no tienen ni idea. La mayoría no tiene ni idea. A las mujeres nos gusta el sexo más que a ustedes, pero necesitamos confianza, comprensión, cariño… amor sin amor. o con amor, como prefieran. Pero libérense ustedes también, déjense llevar. Permítanse sentir, probar, disfrutar. Hagan borrón y cuenta nueva; vuelvan a empezar sin tantas creencias limitantes, machistas. Conózcanse, conózcanlas… Prueben, prueben todo lo que puedan, siempre de mutuo acuerdo, por supuesto, pero salgan de su zona de confort. Exploren juntos. Gocen, sanen a través del sexo. Olviden todo lo que les dijeron, que no está bien, que es vulgar, que es sucio, que l@s van a utilizar. Permítanse disfrutar de este regalo, tan sencillo y complejo a la vez….

Disfrutar del sexo. De la lujuria. De la pasión. De la anticipación. De la novedad. De masturbarse, del sexo en pareja… en fin, vivan la vida con placer. Vivan en el paraíso. https://avedelparaisoblog.wordpress.com/

Incisos.

Cada vez que pienso en ti me viene a la cabeza algo diferente.

A veces sonrío, sobre todo cuando me hablas.

A veces tengo ganas de llorar. Aunque al final nunca lloro. No me sale.

A veces tengo ganas de rendirme. Eso sería tan fácil, tan liberador… Lo único más fácil sería que te rindieras tú.

Pero no puedo, no me alcanzan las fuerzas. Y algo dentro de mí me dice que no debo, que espere. En silencio. Sin armar mucho ruido. Porque no lo necesito, porque eres mío, porque me siento tuya. A pesar de todo.

Y la vida vendrá a poner las cosas en su lugar, de una forma u otra, juntos o separados. Amigos o enemigos. O lo que es peor, desconocidos, indiferentes…

A veces lo siento como una certeza. A veces es vacío, miedo, incomprensión.

Y me centro en respirar, en vivir (en minúsculas) pensando en lo fácil que sería si solo existieras tú en mi mundo, y desapareciera todo lo demás.

Pero no es así. Mi mundo tiene sentido. Eres tú el que no lo tiene. Estas fuera de mi comprensión.

Por eso no voy a intentar entenderte. Solo voy a amarte. Pero no con ese amor tan vulgar, tan lleno de etiquetas, tan limitante… sino con el que todo lo puede, todo lo comprende, todo lo perdona.

Con ese amor tan lleno de paciencia, de fortaleza. Resiliente. Incondicional.

Con esas ganas de ti que me devoran, que me calman, que me completan.

Hasta que yo quiera. Hasta que tú quieras. Hasta que la vida quiera.

Hasta que no me queden fuerzas. Y aun así, te seguiré queriendo. Porque no puede ser de otra manera. Lo contrario es solo ego, orgullo. Mentira.

Solo me queda aceptarlo. Y seguir caminando. Sin prisa, aunque quiera correr. Con paciencia, aunque me esté volviendo loca.

Porque cada vez que pienso en ti, sé que tiene sentido, aunque ahora mismo no lo parezca.